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jueves, noviembre 13, 2008

Somos los últimos


Guatemala ocupa el último lugar de América en cuanto al nivel de diferencias de género, según el Informe Global de Disparidad entre Géneros 2008 publicado el día de ayer por el Foro Económico Mundial. Según el los datos publicados, entre los países latinoamericanos y del Caribe, los primeros puestos los tienen Argentina, Cuba y Barbados en los puestos 24, 25 y 26 respectivamente; Costa Rica se halla en el puesto número 32.

Los más retrasados en el área son: Surinam (79), Bolivia (80), Belice (86), México (97), Paraguay (100) y Guatemala (112), las posiciones más bajas de la región.

Noruega se ubica en la posición número uno con respecto al nivel de reducción de las disparidades de géneros entre hombres y mujeres, de acuerdo con el ranking del The Global Gender Gap Report 2008. Otros tres países nórdicos, Finlandia (2), Suecia (3) e Islandia (4), también encabezan el Índice de Disparidad entre Géneros presentado en el informe. Otros países que con anterioridad ocuparon puestos privilegiados, como Alemania (22), Reino Unido (13) y España (17) cedieron terreno en el índice, pero han logrado mantenerse entre los 20 primeros. Por su parte, los Países Bajos (9), Letonia (10), Sri Lanka (12) y Francia (15) han progresado considerablemente, según el reporte.

Espero que la noticia sea suficiente estímulo —aunque sea negativo— para continuar exigiendo que se apruebe de una vez un proyecto de ley que obliga a distribuir equitativamente las oportunidades, la remuneración y la participación de las mujeres de este país. Al informe completo se accede aquí.

martes, abril 01, 2008

En plena subasta

En América Central hay dos países que se esfuerzan por convertirse en lugares paradisíacos --como en efecto lo son-- para los retirados gringos y para los inversionistas extranjeros: Costa Rica y Panamá.

Cualquiera que haya visitado Panamá ha podido darse cuenta de las dos opuestas realidades que constituyen Punta Paitilla, a la izquierda, y el casco viejo de la ciudad de Panamá, a la derecha, según se ve hacia el Mar del Sur.

Los rascacielos de Punta Paitilla, que las malas lenguas atribuyen en principio a la inversión de los omnipresentes narcos son, vistos desde el centro de la bahía, una especie de ciudad del futuro. Menos glamoroso, el casco viejo sirve sobre todo --a efecto de los turistas-- para tapar la visión del Chorrillo, el barrio pobrísimo de la ciudad de Panamá, ese que fue bombardeado por los gringos cuando llegaron a buscar a su ex agente de la compañía, Noriega, cuando ya no les servía de nada.

En Costa Rica, en estos días, se apresuran los proyectos turísticos e inmobiliarios en áreas protegidas, sin esperar siquiera por los estudios de impacto ambiental, que llevan su tiempo. A tal punto se apresura el gobierno tico para ofrecerle el país a los inversionistas extranjeros, aunque las áreas de selva, playa o montaña se vayan al diablo, que la directora de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental, Tatiana Cruz, y algunos de sus colegas, dejarán sus cargos en este mes.

El señor Arias, santo destacado en la devoción de los neoliberales, ha articulado las cosas de tal manera que el medio ambiente no está propiamente en manos del ministerio de ambiente y energía, sino a cargo del ministro de competitividad, cuyo despacho se sitúa en el ministerio de economía.

viernes, octubre 05, 2007

Instan al No

El Capítulo Mexicano de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad ha enviado a Costa Rica un mensaje público que será difundido mañana, refiriéndose a los intentos de Óscar Arias por obtener un sí en el referéndum del domingo próximo. De tal documento transcribo unos párrafos:

‘Si llegara a consumar (Arias) su designio, el país que erigió en su día uno de los sistemas de bienestar social más avanzados de América Latina padecería la ruina de sus pequeñas y medianas industrias, de la agricultura nacional y la soberanía alimentaria; la privatización de sus eficientes empresas públicas y sus sistemas de seguridad social, la pérdida de miles de empleos y la desprotección total de las capas más desfavorecidas de la población.

‘Lo decimos con pleno conocimiento de causa después de haber sufrido México en carne propia durante 13 años las funestas consecuencias del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que, entre otros terribles flagelos, ha hecho cundir el desempleo y forzado a emigrar a millones de compatriotas’.