sábado, noviembre 17, 2007

Las Leónidas



Hoy nueva noche de desvelo a la espera de ver unas frágiles líneas en el cielo que aparentan salir de la constelación de Leo, una de las más fáciles de localizar en el gélido firmamento de estas épocas. (No dirán lo mismo en Australia).

Las Leónidas, como todas las lluvias de estrellas, son una especie de arenilla espacial –-en general los meteoros no miden más allá del tamaño de una cabeza de alfiler-- que sigue la órbita del cometa del cual nacieron. Las Leónidas pertenecen al cometa Temple-Tuttle, descubierto en 1865 por Ernest Temple y en 1866 por Horace Tuttle. El cometa pasa cerca del Sol cada 33 años, y en esas épocas las lluvias son gloriosas.

La de 1833, a la que se refiere el grabado, superó los 100,000 meteoros por hora. La gente, tan optimista como suele ser, creyó que era llegado el fin del mundo. Hay registros astronómicos de las Leónidas desde el año 902 de nuestra era.

El espectáculo debe ser visto entre la medianoche y el amanecer, momento de mayor oscuridad. Hay que prepararse con ropa abrigada, un saco de dormir, algún termo de té o café. El cielo debe verse desde algún lugar donde la luz de las ciudades no interfiera. Hay que permanecer en lo oscuro durante 20 minutos, al menos, para que las pupilas se dilaten lo suficiente y los ojos perciban el cielo nocturno en todo su esplendor.

Prefiero una estrella fugaz verdadera a todos los efectos especiales de Hollywood, pero hay personas de todas clases en el mundo.



3 comentarios:

geraldo dijo...

Hola Ana María,
Me gusta mucho to blog!
Los temas qui presentados son de una persona que pesquisou el assunto.
Tanto en la parte de astronomia como los otros temas. Como és uma
interessada en Literatura y periodismo tanto mejor. Son assuntos da actualidad.
Recibe mi cordial saludo de Brasil aún aprendendo español.
Geraldo

JOHAN BUSH WALLS dijo...

te invito a visitar mi blog: www.cuentospajerosyotraspajas.blogspot.com

Anónimo dijo...

Gracias, Ana. Yo siempre me quedo boquiabierto ante el asombro de la naturaleza. Qué bonito saber lo que está pasando, sin tener que depender de embusteros y cantamañanas. Yo también estoy pendiente en estos campos valencianos. Pensaré en tí. Un saludo.

vicar