lunes, noviembre 10, 2008

Qué pasaba antes del móvil

Hoy, que no no tengo mucho tiempo para escribir en el blog, los remito a una historia de Orsai, que estoy segura de que les va a gustar mucho. De hecho, Orsai es uno de los responsables de que abriera mi blog, aunque más responsable es Crítika Memética, quien me abrió los ojos y me conectó, prácticamente.

Lo que sigue cuando ustedes pinchen aquí, es una de las más profundas reflexiones sobre las tecnologías que los niños y jóvenes de hoy creen que funcionan desde el siglo XX antes de Cristo.

Además, nos muestra que no siempre lo nuevo es mejor. Que lo disfruten mucho.

4 comentarios:

joshzaid dijo...

me parece muy bueno, pero creo que tambien abre las puertas a muchisimo mas que solo el lado negativo de la teconologia y la inmediatez.

Las posibilidades de escribir historias a partir de la teconologia movil son infinitas a mi parecer. Como toda nueva tecnologia produce cambios.

Pero si somos un poco legalistas nos podriamos hacer preguntas parecidas sobre: Que hubiera pasado si eliseo hubiera podido tomar un avion? o si el amado le hubiera podido mandar un correo de aviso porque tenia una pc con internet en su casa?

En realidad creo que debemos de ser cuidadosos de no caer en la holgazaneria que viene con la tecnologia, pero al mismo tiempo creo que hay mucho que explotar de ella, para historias y para la vida real!

jcab dijo...

Tenemos algo en común, yo también abrí mi blog por influencia de Orsai :-)

letra63 dijo...

Estoy de acuerdo con quienes me anteceden en los comentarios. Si bien muhcas cosas se hubieran evitado, porque se recibió un mensaje, una carta en tiempo por los medios electrónicos, también el "encanto" de una misiva en papel, de la letra y puño de, ha quedado para ocasiones excepcionales.
Juan Pablo Arce Gordillo.

Ana dijo...

Bueno, yo echo de menos recibir cartas de amigos. Aquella alegría de regresar a la casa y ver el sobre con la letra conocida, los sellos coloridos, la emoción de leer la carta, doblr los pliegos y meterlos nuevamente en el sobre.

Claro, ahora está el correo electrónico, pero no es lo mismo. Y sin embargo, por medio de él recuperé a amigos con los que había dejado de escribirme por las gracias de los gobiernos militares. Voto por ambos.