De los premios que otorga la Academia Sueca, el de la Paz le fue otorgado en diversas oportunidades a personajes implicados en procesos para lograr la paz entre israelitas y palestinos. La mayor ironía del caso es que el actual presidente de Israel, Shimón Peres, recibió el premio en 1994, compartido por cierto con Yaser Arafat y con Rabin, ambos ya fallecidos de manera violenta. El premio, ya se ve, no ha sido suficiente estímulo para que se haga efectivo el deseo mundial del silencio de las armas en aquel lugar del mundo.
En otro orden, en 1976 el premio Nobel de Economía fue otorgado a Milton Friedman, uno de los grandes gurús venerados en la Marro. En aquel momento, el libre mercado era algo así como un dios para los reaganitas y sus huestes, entre ellos suficientes guatemaltecos que siguen firmes en sus creencias.
Pero ya se ve, cuando los destrozos de ese libre mercado están haciendo tiritas del mundo, el mismísimo premio Nobel de Economía le ha sido otorgado a Paul Krugman, a quien se le reconoce como el principal crítico mundial de aquellas políticas de hace más de 30 años.
Me pregunto si será posible pedirle al presidente de Israel que devuelva su premio y si podemos dirigirles una carta a los académicos preguntándoles quién es verdaderamente merecedor del Nobel de Economía.
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jueves, enero 08, 2009
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