domingo, agosto 12, 2007

Lágrimas de San Lorenzo, esta noche


Si no llueve por la noche, ni en la madrugada, existe la oportunidad de ver dentro de pocas horas uno de los espectáculos más hermosos del mundo: la lluvia de estrellas llamada Perseidas. Mi abuela decía que eran las lágrimas de San Lorenzo. En la fotografía superior, aparece un bólido Perseida fotografiado el 12 de agosto de 2006 por Pierre Martin, de Arnprior, Ontario, Canada. Por cortesía de la Nasa.

Esta lluvia de meteoros se origina en el cometa Swift-Tuttle. Aunque el cometa no está cerca de la Tierra, su cola intersecta la órbita terrestre. Pasamos a través de ella cada año en el mes de agosto. Pequeños fragmentos de polvo del cometa chocan entonces contra la atmósfera terrestre a 212.000 km/h. A esa velocidad, hasta el más pequeño fragmento de polvo produce una vívida estela luminosa —un meteoro— al desintegrarse. Debido a que los meteoros del cometa Swift-Tuttle aparentan salir de la constelación de Perseo, situada al Norte, a esta lluvia de estrellas se le ha llamado Perseidas.

Las he visto en pocas oportunidades porque en agosto en Guate estamos en plena época de lluvias, pero a lo mejor, con suerte, llego desvelada y contenta a dar mi clase de mañana. Si existe entre mis lectores otro aficionado a la astronomía, incluyo aquí un pequeño esquema de la zona celestial en donde está Perseo, con sus vecinos más conspicuos. Las predicciones dicen que se verán dos o tres bólidos por minuto.

Las Perseidas serán visibles hasta el día 24, pero hoy por la noche estarán gloriosas. En la página de la BBC hay otro mapa del cielo donde se nota, además del punto de 'salida' de las Perseidas, la posiciòn de Marte cerca de las Pléyades (El rosarito, le dicen algunos).

4 comentarios:

Goathemala dijo...

¡En que pocos lugares se ven ya de la Península Ibérica! Hay que agarrar camino e irse a un lugar oscuro para dejarse llevar por el portentoso espectáculo de la bóveda celeste.

Saludos.

Juan dijo...

Mis ojos AL CIELO esta noche.
Gracias por la informacion.

macros dijo...

No hubo suerte, llovió agua. Aunque al menos sí he tenido el privilegio de ver lluvias de estrellas anteriormente.

selenita dijo...

Desde luego que mucho más hermoso el nombre que les daba tu abuela.

Un recuerdo obligado a unas gélidas noches en el lago de Atitlán, cobijadas por la inmensidad de un cielo lleno de estrellas, imposibles de identificar para los ojos legos y urbanos... ¡que tiempos!