
La abstención del gobierno de EEUU en el Consejo de Seguridad de la ONU, en el que catorce países votaron a favor de un alto al fuego ‘inmediato, duradero y respetado absolutamente’ ha puesto en evidencia una vez más de qué lado se encuentra el gobierno de Bush en la invasión de Israel a Gaza.
Condoleeza Rice, una de las mujeres situadas en el lado oscuro de la fuerza, quien le ha servido lealmente al que pronto dejará la Casa Blanca, alegó que se abstenía porque quería esperar a ver si los esfuerzos de mediación del presidente egipcio, Hosni Mubarak tenían éxito.
Así, no se sabe cómo va a ponerse en práctica la decisión de las Naciones Unidas sobre un alto al fuego.
La Cruz Roja ha informado que cuando algunos niños y adultos fueron rescatados el miércoles, tuvieron que dejar atrás los cuerpos de los fallecidos, y que ayer cien civiles fueron rescatados de los alrededores de la ciudad de Gaza. No estaban heridos, pero mostraban una debilidad extrema por haber pasado varios días sin comida ni agua.
El Comité Internacional de la Cruz Roja dio detalles de los casos que hallaron sus representantes el miércoles pasado, incluyendo a niños en estado de shock físico y psíquico al lado de los cadáveres de sus madres, y en una declaración poco usual, afirmó que los militares israelitas ‘han fallado en su obligación, estipulada en las leyes internacionales humanitarias, de cuidar y evacuar a los heridos’.
Esas declaraciones de la Cruz Roja, que se dedica a prestar auxilio sin comentar nada, constituyen una verdadera condena.
En el New York Times de hoy aparece un artículo que se refiere a este asunto y en el que el periodista Alan Cowell da detalles sobre los hallazgos de la Cruz Roja en Gaza.
