viernes, enero 30, 2009

En retroceso

El Papa Benedicto XVI acaba de dejar sin efecto la excomunión de un grupito de curas católicos ultraconservadores, que actuaban al mando del fallecido obispo francés Maracel Lefebre, expulsado de la Iglñesia Católica en 1988. Los lefebvristas ahora pueden decir la misa en latín sin contravenir la ley, denunciar leyes democráticas de los países donde se encuentren y ponerle candado a los decretos más aperturistas del Vaticano II, como sucede ahora en Roma.

No puede decirse que la Iglesia Católica esté sufriendo un aggiornamiento, por cierto. Si acaso, se está acercando a la ideología de Pío XII. Nunca a la de Juan XXIII.

1 comentario:

Angel dijo...

La primera consecuencia imprevista ha sido el enfado de los religiosos judíos y su rotura de relaciones con el vaticano ya que un par de esos obispos son negacionistas del "holocausto". Y es que hay que medir mejor los efectos colaterales.