martes, julio 24, 2007

Pasión por lo mortuorio


Zapeando anoche me encontré con aquel ambiente lúgubre: en un recinto que parecía el rincón de un cementerio hacia la medianoche, estaban Otto Pérez Molina y tres periodistas vestidos todos de riguroso luto. De la cabeza de Pérez Molina parecía surgir la figura ectoplásmica de una mujer con vestido negro, sí, pero de fiesta. Cómo no me iba a intrigar la imagen. Me quedé allí.

Era el canal Latitud, que le ganaba a la oscuridad en la que se conducen las entrevistas de Guatevisión, y la niña no salía de la cabeza del candidato. Estaba mal colocada. Por varias razones: porque nadie en su sano juicio usa un vestido de fiesta en una entrevista periodística, y porque si una ha de ser edecán --palabra perniciosa para explicar lo que se le encarga a una mujer en esas circunstancias-- lo menos que puede hacer el productor del programa es explicarle qué debe ponerse y dónde debe ponerse.

Pero dudo que hubiera productor porque al candidato apenas le llegaban los pies al suelo, de tan alto que habían situado su asiento. Los tres periodistas en cambio se apelotonaban enfrente en unos asientos medio cubiertos por la vegetación del camposanto.

No me enteré de lo que imprecaban --inspiraban temor-- los periodistas, tan embebida estaba en lo bien que lograron los técnicos reproducir el más horripilante camposanto de la más escalofriante película gringa de terror clase C.

Parecía que Álvaro Colom hubiera mandado a hacer la escena para hacer quedar a Pérez Molina como un vampiro cualquiera.

1 comentario:

Pedro J. Sabalete Gil dijo...

Que divertido aquí no tenemos de eso. Famoseo, futbol (sí incluso ahora que no hay competiciones) y toros. Puajjj.