domingo, enero 21, 2007

Apocalypto según Marcela

Marcela Gereda me ha enviado este texto inédito y se los entrego como suplemento cultural del domingo.

'Que no haya uno, ni dos entre nosotros que se quede atrás.
Así hablaron cuando celebraron consejo.
Y armáronse todos los pueblos'
Popol Vuh, cap.III


Vengo de ver la película de Mel Gibson que tanta polémica ha suscitado entre la población guatemalteca. Quince millones de espectadores en las taquillas de Estados Unidos al estreno. Ritmo de idioma maya yucateco y Garra de Jaguar haciéndose presente en las pantallas de Barcelona como de Japón. De Finlandia como de Londres.

Se ha tildado a la producción de ‘racista’. Precedida a esta acusación, Apocalypto es el intento de Mel Gibson por recrear la cultura Maya en su colapso. En esta superproducción que tiene un supuesto fundamento en el libro sagrado quiché Popol Vuh encontramos una fatal banalización de la civilización Maya; haciendo de lo sagrado algo brutal y salvaje. Personajes planos y maniqueos: los jerarcas como los 'malos' y las tribus como 'los buenos'.

Las imágenes oscilan entre cabezas rodando sobre el Gran Jaguar, corazones palpitantes, terrenos cundidos de cadáveres de esclavos decapitados. La cacería de un jabalí la cacería humana, y un largo como sangriento etcétera.

Crueldad y violencia. Pasión y barbarie. Odio y ferocidad es lo más profundo que alcanzó ver el lente de Gibson. A pesar de que en una entrevista que le hicieron recientemente a Mel Gibson, dijo: ‘quien quiera hacer una crítica a la película, deberá de investigar primero’. Una contradicción: es él el primero en no haberse dado a la tarea de investigar.

Cuando digo investigar, me refiero a una producción como la que logró, por poner un ejemplo, el director francés Jean Jeaques Annaud en El nombre de la rosa. Más de cuatrocientos monasterios visitados. Agotamiento de la literatura histórica sobre el medioevo. Y búsqueda de miles de referencias filosóficas, literarias e históricas para hacer una producción cuidadosa y de altura con encantamiento y mística, da por resultado una atinada adaptación de la novela de Umberto Eco, y a ciertos aspectos de una época de la historia de la humanidad.

Apocalypto en cambio en una evidente descontextualización, ridiculización y prostitución de lo que pudo provocar el colapso de la civilización Maya.

Está descontextualizada, primero, porque los hechos del período posclásico de los Mayas no pueden ser juzgados ni con la moral occidental, ni el tiempo de hoy. Más que perversos y crueles –como lo eran intrínsicamente además de utilizar a esclavos cautivos para construir los grandes templos y ciudades- los sacrificios humanos eran un ritual. Una ofrenda a los dioses. A pesar de que es un motivo frecuente en el arte y las inscripciones el sacrificio ritual por decapitación, este fue descrito como acto de ‘creación’ (cosa a la que Gibson no hace referencia). Señala el arqueólogo de la Universidad de Harvard David Stuart: ‘El sacrificio de prisioneros recreaba el complejo de mitos que permitía el establecimiento de un orden cósmico y fue clave en la ideología de los señoríos mayas’. Un ejemplo de ellos son los murales de cautivos en Bonampak, Chiapas.

Segundo, ridiculización por hacer de lo solemne algo banal, grotesco y nauseabundo. Por la lisura y poca profundidad de los personajes. Nada queda de fuerzas cósmicas. Deidades o ciclos vitales presentes en manuscritos, códices y murales. Si tanto quería retratar la sangre, Gibson pudo quizás haber dado al público el simbolismo de la sangre en los rituales. Nada cercano a esto, da a entender que el sacrificio humano era un circo romano y no un ritual sagrado y solemne para los dioses.

Tercero, prostitución porque es un lente que no profundiza más que en lo que interesa para hacer una producción que venda. Un lente que no sabe traer una luz cálida, no sabe captar el conocimiento astronómico, la concepción del tiempo, la relación con la Tierra, los mitos de Creación. Solo sabe el lente centrarse en un cansado cuanto repulsivo Deja vu, en el que se sabe quién va a matar a quién.

Una de las principales fuentes para conocer el pensamiento de los Mayas es el Popol Vuh, el cual tiene un estilo ritual y solemne. Repleto de simbolismo y evocaciones ceremoniales. Lenguaje poético que acerca, a quienes tengan ojos para ver y corazón para imaginar, a un mundo cargado de mitos y significantes. Mundos mágicos como lo es la manera de ver y estar en el mundo del pueblo Maya-quiché.

Del Popol Vuh, puede derivarse todo un pensamiento mágico-religioso, con sentido poético donde la violencia, el odio y la ferocidad no es una parte esencial de la manera en que los mayas entendían y explicaban la realidad.

Es lamentable que este director no se haya dejado seducir por la cultura o la literatura Maya; si tan sólo Gibson hubiera buscado ‘civilización maya’ en google, a lo mejor algo le hubiera cautivado. Hubiera dado al mundo una versión más redonda del colapso Maya.

En un período de la historia donde hay importantes y exhaustivos estudios arqueológicos y antropológicos es lamentable que el director haya hecho una extracción tan plana de la Cultura Maya. Un retrato pobre y somero.

Hay que tomar esta producción mal dirigida como lo que es: otra película más de acción, esas que con tanto fervor consume hoy el mundo. La película en sí no dice nada. No deja nada. Lo que habría que plantearnos es quizás qué dice esta producción del mundo que hoy habitamos.

10 comentarios:

Goathemala dijo...

Lo que sucede es que Gibson hace buenas películas pero PLANAS. Apocalypto llena cines pero no traslada la visión general del imperio. Aquí tenemos un excelente director llamado Agustín Díaz Yanes que hizo una película sobre un soldado de fortuna llamada Alatriste. Es una película compleja nada maniquea, de aventuras y fiel reflejo de la sórdida España de aquel siglo, precisamente por eso ha sido alabada por críticos pero no despertó el entusiasmo que al principio parecía entre el gran público.

Como dije a Charakotel, la única escena histórica de Apocalypto dura 10 segundos, es al final, cuando llegan lo españoles.

Saludos.

arte-sano dijo...

Muchisimas gracias, es exactamente lo que no he podido describir con palabras pero si con indignación.
Este director copio al pie de la letra las imagénes de la revista National Geopgraphic "the Maya" de diciembre de 1975.

arte-sano dijo...

Perdon por incursionar de nuevo, les recomiendo "The Fountain" de Darren Aronofsky (el mismo de Pi) usando referencias mayas, mil veces, pero mil veces mejor que esta fantochada.

http://thefountainmovie.warnerbros.com/

Goathemala dijo...

Sobre los mayas hay una gran película pendiente. ¿Quién se atreverá?

Juan dijo...

El pura y simple Explotacion Cultural.
Quien mas derecho tiene a hablar de su pasado , son los mayas mismos...Despues de que el sistema rACISTA de educacion se organice en Guatemala, los Indigenas tendran la oportunidad de crear su propio sistemas de expresion.
Al Carajo Gibson, el tipo solo esta siendo CABALISTICO con su chata percepcion Judeocristiana...

Anónimo dijo...

El hecho de que los sacrificios humanos de los mayas fueran rituales no les quita un ápice de horror, sobre todo para quienes eran sacrificados. Y esta película recoge el punto de vista de un cautivo que va a ser sacrificado a los dioses mayas. Es comprensible que los cautivos percibieran estos ritos como lo que eran: una salvajada. Eso es lo que ha reflejado magistralmente Gibson.

ISH dijo...

Discrepo totalmente de vuestra opinión. Creo que esta película permite conocer las dos vertientes de una civilización que es muy desconocida para muchos.....como toda película exagera los dos extremos posibles para que el espectador perciba las os realidades importantes, donde el juego divino mueve los polos como fue la edad media en nuesytro mundo...y no se le ha de dar más vueltas utópicas...

sfer2000 dijo...

Pues a mí me parece un auténtico peliculón, muchachos. Es más, discrepo con goathemala en el sentido en que la única escena histórica es la última, con los españoles en la playa. Si no estoy equivocado (que quizá) el verdadero ocaso maya se produjo alrededor del siglo IX, y los españoles no llegaron hasta mucho después. No se. Me parece que es una película muy recomendable, un poco plana... si.
Eso sí, discrepo totalmente con el tema de Alatriste. Una mierda.
Saludos a todos!

Anónimo dijo...

Aguante Mel Gibson, los mayas eran unos asesinos, sea por ritual o lo que sea no dejan de ser gente que mataba y torturaba

Anónimo dijo...

Me considero un estudioso de la cultura precolombina, especialmente de la maya. Tengo la suerte de haber estado en muchos de los centros mayas más importantes de México y Guatemala.
En este blog se mencionan dos películas. Las dos por igual con referencia a la cultura maya. Una desde el punto de vista social, y la otra desde el punto de vista místico.
Apocalypto no deja de ser una película de acción ambientada en la sociedad maya. Y hasta ahi poco más. Porque la descripción que se da de la cultura maya no es ni por asomo la que Mel Gibson nos muestra, ni las fechas que se reflejan son las mismas que las que la película marca. En este aspecto no tengo nada más que decir más que Mel Gibson no se ha documentado absolutamente nada para realizar la película, y desconocía completamente la sociedad maya de ésa época.
Respecto a la otra película. Es una mezcla de varias religiones, pasando de la cristiana al budismo, hasta la religión Maya. Se hace referencia a la creación del mundo por parte de la cultura maya y del significado de Xibalbá. En ambos casos erróneo. En este caso, al tratarse de una interpretación y mezcla de culturas, dejo el beneficio de la duda, por mística y por mejor realización, pero en el caso de Mel Gibson, al ser una adaptación de una sociedad no tengo más que decir que este tipo es un ignorante completo.